21.8.11

Bitácora fundación espínola gómez


Cajas, cajas y más cajas. Entre las cajas de un depósito, en los corredores subterráneos de Shanghai, sucede la acción. El espectador está al borde de la mercancía. Observa, casi voyeur, casi testigo, es interpelado, se convierte en una caja más, guiado por un migrante llamado Arturo Lem. Allí abajo, entre cajas y más cajas, dos jóvenes occidentales -M y N- experimentan con kits de identidad. Todo sale un poco mal, un poco bien, entre copias, pesadillas y escenas de las que parece no existir salida aparente.

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Cajas, cajas y más cajas. La invitación queda hecha. El espacio subterráneo de la Espínola Gómez, bajando las escaleras, se convierte en un no-lugar, en territorio para que los habitantes del depósito transiten sus deseos, sus ambiciones, también sus angustias.

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Cajas, cajas y más cajas.

4.7.11

Bitácora ex bazar mitre / invierno 2011



Noches muy intensas transcurrieron desde el estreno el jueves 23 de junio en el subsuelo del Museo de las Migraciones. Cada función desbordó tensión, ritmo, ilusión, la sensación de que el universo de Shanghai no deja indiferente a ningún espectador.
Más de 500 espectadores disfrutaron de la primera etapa de este espectáculo de la dupla Dodera-Peveroni.


Arturo Lem (Fernando Amaral), con sus copias y más copias, con sus pasos retumbando en el corredor que une la zona blanca y la zona oscura, sabedor de una verdad que no devela hasta el final del juego.


M (Noelia Campo) que es Melina y es Alaia, tan crispada como sutil, en un vaivén emocional que vive como una pesadilla de la que advierte que no podrá escapar.



N (José Ferraro) que es Luca y es Joy, entrando y saliendo del dolor, desquiciado en su voluntad de saberse comediante, chico bomba o un simple chivo expiatorio.







 

Ziggy (Fede Deutsch), siempre ahí, silencioso, expectante, disparando los sonidos que completan una ficción que deja de ser ficción para dejar a los visitantes de Shanghai con más preguntas que respuestas.
Agradecimientos especiales de la producción de Shanghai a todo el equipo artístico y técnico, a Matías (pieza clave en el montaje de cajas y más cajas y más cajas), a Víctor Cunha y el personal de Museo (toda la onda), y muy especialmente a Cecilia Fuentes (por ser parte esencial del armado de este sueño).

2.7.11

esos otros: espectadores, turistas, receptores…

“El universo que arma Dodera es impresionante. No dan ganas de abandonar la sala. Es genial el espacio y uno como espectador sale agradecido de haberse conectado con
ese universo al cien por ciento, sin distraerse ni un segundo. Excelente, igual que
como pasaba en Berlín... son espectáculos inolvidables”.

“Shanghai es un texto excelente, la coronación perfecta de la trilogía y un paso hacia otra zona del teatro del siglo XXI”

“La música y las actuaciones de la puesta en escena de Shanghai alcanzan la excelencia, acompañando los hilos, los nudos dramáticos, el despojamiento y todos los “des”: desubjetivación, despersonalización, desideologización programada, deslocalización”.